Colectivo Crea
y Combate @juventudccs
“La
totalidad de las condiciones de producción constituye la estructura económica,
la base real sobre la que se levanta una superestructura jurídica, política y a
la que corresponden unas determinadas formas sociales de consciencia”
Karl
Marx (Contribución a la crítica de la economía política)
Apoyados
en la aproximación de nuestro epígrafe, podemos decir que la estructura
económica rentista ha generado determinadas formas de consciencia relacionadas
al rentismo. Es decir, obtener ganancias de manera rápida sin desarrollar
grandes procesos de generación de riqueza, pues, la riqueza misma la representa
el producto extraído. Siguiendo esta línea, cuando se produce una crisis del
capitalismo rentista, como la que estamos viviendo actualmente, lógicamente se
produce una crisis en esas formas sociales de consciencia y una de ellas es el llamado bachaquero/a.
Si
es necesario definirlo, podemos afirmar que el bachaqueo es la mentalidad
rentista aplicada, muy relacionada con nuestra “viveza criolla”, como solución
de determinadas personas por encontrar el dinero de ingreso a corto plazo, sin
necesidad de introducirse un modo de producción más elaborado y extenso, con
características esenciales de trabajo productivo. Y decimos que es una
deformación social en el seno del pueblo, ya que son personas atropellando y
aprovechando la necesidad de otro grupo de personas para generar dividendos en
beneficio propio. En pocas palabras, no se trata del pueblo salvando al pueblo,
sino del pueblo lastimando al pueblo.
Pero el bachaqueo no se limita a
este tipo de personas involucradas en este comportamiento; hemos visto como el
bachaqueo va mutando a diferentes modus operandi hasta convertirse en una red
de mafias incluyendo empresas, comerciantes, funcionarios de seguridad, etc.
determinadas por un conjunto de niveles de operación hasta la última fase de la
cadena, que es la comercialización o puesta en venta del producto, en desmedro
cada vez mayor del bolsillo del trabajador y trabajadora.
Sirvan estas cortas líneas para
denunciar las cosas por su nombre, reconocer estas prácticas que nacen dentro
del mismo pueblo, que quizás inconscientemente lo hacen por resolver una
necesidad particular, pero no se dan cuenta que forman parte de un gran círculo
vicioso que no hace más que profundizar la crisis.
La solución a este problema corre el
riesgo de ser un Perogrullo, pero no es otra que desarrollar las capacidades
productivas al alcance del mismo pueblo y adentrarnos en formas organizativas
más genuinas y orgánicas de carácter popular, para paliar los efectos de esta
crisis en la que todos y todas nos hemos visto afectado en mayor o menor grado.
Involucrarnos en los CLAP, entender su estructura organizativa y aportar en su
mejoramiento y concepción del pueblo; también organizar consumos colectivos,
articular con ferias conuqueras, apoyar y participar en la elaboración de
productos artesanales.
Son
algunas líneas que podemos compartir e invitamos a seguir profundizando este
tema -revisar el diario Últimas Noticias del próximo viernes, donde se
publicarán diferentes opiniones sobre el foro “Cómo acabar con el bachaqueo”-
para seguir aportando soluciones, aferrándonos a los poderes creadores del
pueblo al alcance de nuestras capacidades organizativas. ¡El pueblo puede!
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